jueves, 7 de marzo de 2013

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La adolescencia es una etapa vital en la que el principal foco de atención son las relaciones sociales

En este periodo los adolescentes empiezan a elegir sus amistades lo que implica la preocupación por su apariencia y por la opinión que tengan los demás de ellos. Durante las últimas décadas han aumentado los trastornos de la alimentación, como la anorexia o bulimia nerviosas, trastornos muy relacionados con la imagen corporal. 

Fuente: Blog Princess Pro Alisa Pro Ana

Las nuevas tecnologías nos ofrecen la posibilidad de contactar con un mayor número de personas, incluso sin salir de casa, y además son una fuente inagotable de información. En el caso de que adolescentes con una baja autoestima y pocas habilidades sociales descubran el placer de crear relaciones ficticias, en un espacio irreal donde se puede mentir, es probable que encuentren en Internet un lugar ideal donde se sientan bien de una forma inmediata. Ahora bien, en la medida en que el adolescente va sustituyendo el mundo virtual por el real, acaparando el resto de actividades diarias, habrá creado una dependencia. Habrá encontrado un lugar donde cree tener la atención de otros iguales a él, y donde puede ser quien quiera. En ese espacio no existe el rechazo por ser quien ha inventado ser; no es juzgado, se le acepta en el entorno virtual que ha creado y no necesita ser responsable; además, ese territorio digital lo aleja de los conflictos familiares y escolares, y le sirve incluso como refugio de las decepciones amorosas. 

En la adolescencia creamos nuestra identidad e intereses, por lo que en esta etapa hay una búsqueda constante de estos dos factores que las nuevas tecnologías facilitan sobremanera; ahora bien, los adolescentes carecen de un criterio que les permita distinguir lo que es favorable o no para ellos. Quieren ser independientes, dejar de recibir órdenes, y en Internet, ellos creen tener libertad, una libertad ficticia. 

Los adolescentes necesitan la atención de sus padres, que debe ser diferente a la que se les daba como niños, puesto que ya cuestionan las normas para formar sus propias ideas, por lo que la disciplina hay que aplicarla con su colaboración: quieren a sus padres a su lado ya no protegiéndolos sino acompañándolos. Cuando les escuchemos tenemos que ponernos en su lugar, empezar a confiar y creer en ellos, pidiendo su opinión y tolerando sus decisiones. En Internet pueden creer encontrar la forma de dar y recibir el afecto y comprensión que precisan. 

Internet les ofrece la falsa idea de alguien que está siempre ahí.


Autora: Montserrat Osca, sexóloga y psicóloga. | Padres 2.0



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