Como siempre, fuera de
las aulas es donde nos encontramos los avances tecnológicos de primera mano. Las
empresas son las primeras interesadas en presentar productos o publicidad
novedosa para atraer a las masas, en concreto a los niños y adolescentes que
son los más maleables en cuanto a control y generación de nuevas conductas
mediante las nuevas modas.
Como las nuevas generaciones son el
primer nicho de muestra del avance tecnológico, son
las
familias las únicas que pueden realizar la labor educativa pertinente para
controlar estas intenciones de control de las empresas sobre los menores y adolescentes
ya que le escuela es el agente educativo que, de momento, está llegando al
final del proceso.
Así es
el caso de los nuevos códigos QR. Nos los empezamos a encontrar por todas
partes, pero especialmente en los anuncios de las vallas publicitarias. En este
caso la escuela se ha puesto las pilas antes, y ya les ha encontrado su
utilidad. Para las empresas es la posibilidad de que con tu móvil puedas
descodificar ese código dejando la información que contiene en tu móvil. Esto amplía
la permanencia de la publicidad tanto en la mente del usuario (ya que crea
incertidumbre y el proceso de descodificación es como un juego) además de crear
permanencia en las manos del usuario, ni más ni menos que en uno de los pocos
dispositivos que una persona siempre lleva consigo.
En la educación el proceso no van
tanto por ahí, sino que se fija en las bondades de economía del espacio y de
las posibilidades de almacenamiento de cualquier formato multimedia. De este
modo el proceso de elearning se une al movilearning, posibilitándonos seguir
aprendiendo en cualquier lugar.